David Alonso De la Cruz

domingo, 1 de agosto de 2010

Lo que NO todos saben acerca de Charles Lutwidge Dodgson

"...Y allí estaba mi LO, con su belleza estropeada, definitivamente gastada..., pálida y manchada, con otra niña en su seno, pero siempre con sus ojos grises.... y por algún motivo, yo seguía viendo- temblaba y brillaba con fulgor satinado en mi retina húmeda- a una luminosa niña de doce años sentada en un umbral, arrojando guijarros a una lata sucia".

El papel que jugó la persona real de Alicia Liddell en la vida de Dodgson/Carroll es, por falta de datos, materia de especulación, y recuerda en parte al de Beatriz en la vida de Dante y al de Lolita para el Humbert Humbert de Nabokov. La historia se remonta a 1855, cuando Henry George Liddell se incorporó como Decano al Christ Church, donde el joven Dodgson era ya residente. El nuevo Decano venía acompañado de su mujer y cuatro hijos pequeños, Harry, Lorina, Alicia y Edith. Dodgson, amante de la infancia, pronto trabó buena amistad con las niñas y visitó asiduamente la casa de los Liddell.
La reserva con que anota en los diarios sus contactos con Alicia es notable. Emocionalmente, no obstante, es señalado el día 25 de abríl de 1856, en que salió con las tres hermanas. Como ya conocía a la mayor y la menor sólo tenía dos años, es de suponer que esa emoción se la produjo traba por primera vez. Pero el nombre de la niña no aparece en el diario hasta mayo de 1857, cuando Dodgson le hizo un presente por su quinto cumpleaños. Al extenderse en el College un rumor que lo relaciona con la institutriz de la Liddell, anotará: "en adelante evitaré toda referencia en público a las niñas, salvo en ocasiones que no dejen ningún lugar a duda". Desde Noviembre de 1856 percibe hostilidad en la señora Liddell. Los volúmenes de los diarios que recogen información del 18 de abríl de 1858 al 8 de mayo de 1862, periodo que condujo a la creación de ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS, parecen haberse perdido. La famosa excursión veraniega en barca tuvo precisamente lugar el 4 de julio de 1862.
La señora Liddell veía con creciente hostilidad las relaciones de Carroll con sus hijas. A partir de 1864 prohibió terminantemente las salidas y excursiones en común y destruyó las cartas recibidas por Alicia. De los diarios no extraviados han sido arrancadas las páginas donde presuntamente dio cuenta Dodgson de su definitiva ruptura con los Liddell. Los posteriores encuentros de Carroll con el modelo real de su heroína son esporádicos y poco naturales, marcando el distanciamiento que fue anotado en abril de 1865: "Alicia parece notablemente cambiada, aunque es harto dudoso que sea para mejor. Probablemente, está entrando en la fase de pubertad" La niña tenía entonces doce años. En 1870 haría Carroll la última fotografía de quien ya era una joven mujer, que acudió a la cita acompañada por su madre.
Sobre la hipótesis de una petición de la mano de Alicia por Dodgson a los Liddell, el biógrafo de Carroll Morton Cohen escribe: "Yo cambié mis puntos de vista al respecto en 1969, cuando por primera vez obtuve de la familia una fotocopia de los diarios. Cuando me puse a leerlos - y me refiero a los diarios completos, no a los extractos publicados, que han dejado en la oscuridad entre un veinticinco y un cuarenta por ciento del texto- descubrí numerosos fragmentos y pasajes cargados de significación. Eran las partes que la familia decidió que no debían salir a luz. Roget Lancelot Green, editor de los DIARIOS publicados, jamás llegó a ver esos pasajes, porque trabajó a partir de una copia ya mecanografiada. Al leer por vez primera esas porciones inéditas de los diarios, me percaté de que existían otra dimensión para el "romanticismo" de Lewis Carroll. Sin duda no es fácil reconciliar al austero clérigo victoriano con el hombre al que atraían las niñas hasta el punto de concederle el deseo de pedir en matrimonio a una de ellas o a más de una. Ahora creo que hizo alguna proposición de matrimonio a los Liddell, no desde luego diciendo "me gustaría casarme con su hija de once años" ni nada parecido, pero tal vez sugiriendo algo así como "si pasados seis y ocho años siguiera sintiendo lo que siento, ¿sería posible una alianza?". Creo que más tarde volvió a considerar la posibilidad de casarse con otras chicas y que debiera haberse casado. Estoy firmemente persuadido de que hubiera sido así más feliz que soltero y pienso que una de las tragedias de su vida fue no haberlo logrado."

[citado por Gardner en su More annotated Alice.]


Un critico literario, Michael Holquist, ha escrito:
Muy bien pudiera ser que para Charles Lutwidge Dodgson la palabra niño tuviera un significado altamente específico. Significaba, en primer lugar, una niña; pero además una niña cuya edad oscila entre los diez y los trece años, que perteneciese a una clase media alta, que fuese bonita e inteligente, y estuviese bien vestida y educada. Pero es evidente que una visión tan restrictiva de lo que sea un niño no es la que animó a Lewis Carroll como autor. Los niños a quienes éste dirigió sus cuentos no están pensados por él en términos de cronología, sino como un estado de inocencia y honestidad perceptual. Si los niños son la audiencia propia del disparate, lo son sólo en la medida en que dejan que las cosas extrañas sean extrañas, en que se resisten a imponer por la fuerza viejos sistemas a lo nuevo y en que subrayan más las diferencias que las semejanzas.

3 comentarios:

Guely of Sweden dijo...

Y que tiene que ver el Reverendo Dodgson con esas potonas?? Y sobre todo este erudito cenobita que aquí se suscribe!

Guely of Sweden dijo...

a esta entrada le falta el estilo "corneliano". mucho mas sutil y sabrozon que las tijeras y la cola sintetica. Pero vamos , que informativo y mejor que na'.

Alberto dijo...

parece un texto narrado en el PALAIS CONCERT en el jr. de la union de 1920, entre vino, entre vallejo y valdelomar recien bajados de paris, entre damicelas europeas pecosas y tetonas, cuando se tiraba sin jebe, cuando ni en puta idea iba a ser vendido al grupo ripley.
dios salve al rey, que a la reina la salvo yo!. Jajajaja....