David Alonso De la Cruz

jueves, 10 de septiembre de 2009

La gran mentira!!!


¿Demolición controlada de las Torres Gemelas y complot de Estado?


NO LE HUBIERAMOS hecho caso si no hubiese sido publicado por The Washington Times (8 de junio de 2005), propiedad del reverendo sudcoreano Sun Myung Moon (a su vez, controlado por Daddy Bush) y uno de los rotativos predilectos de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) para su diversión difusiva. En dicho medio el mensajero Morgan O. Reynolds, anterior jefe de economistas del Departamento del Trabajo en la primera administración de Baby Bush y anterior director del Centro de Justicia Criminal del Centro de Análisis de Política Nacional (NPCA, por sus siglas en inglés), con sede en Dallas, acaba de lanzar el equivalente a una bomba nuclear: desecha como "falsa" la versión oficial bushiana sobre el colapso de las Torres Gemelas (y su anexo, la otra Torre Siete); sugirió que se trató de un "ataque del gobierno contra Estados Unidos". La estrujante noticia proviene de una nota corta de la mesa especial de UPI (15 de junio de 2005), y nada extrañamente ha sido ignorada por los multimedia que controla el establishment. Reynolds no cree en absoluto que "19 terroristas árabes hayan sido más zorros que el ejército estadunidense". No dice que de los 19 citados por la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), a los pocos días de los atentados, seis de ellos, más vivos que nunca (desde Marruecos hasta Arabia Saudita), hayan protestado airadamente porque no se encontraban "muertos" (sic), lo que no era "políticamente correcto" difundir en los multimedia que creyeron a pie juntillas la sarta de mentiras bushianas y blairianas.
LA ACUSACION DE Reynolds, quien denunció "complot de Estado", es tremenda: "si los tres rascacielos de acero del World Trade Center (WTC) se desplomaron por una demolición controlada (sic), entonces la hipótesis de una conspiración interna y de un atentado del gobierno contra el pueblo estadunidense sería incontestable", y concluye que "es imposible negar un debate científico sobre las causas reales del desplome de las Torres Gemelas y el anexo siete. La tesis oficial es contradictoria. Sólo una demolición profesional y controlada (sic) de los tres edificios puede explicar todos los elementos aportados a la investigación". Como clavo final al féretro de la tesis bushiana, agregó que los expertos en explosivos y en edificios fueron sistemáticamente alejados e intimidados durante todo el periodo de la investigación conducida por la Comisión Kean del gobierno.
COINCIDENTEMENTE, UNO DE los principales beneficiarios, para no decir operarios, del montaje hollywoodense del 11 de septiembre, Maurice "Hank" (sic) Greenberg, anterior mandamás de la reaseguradota mafiosa AIG, está siendo perseguido sin piedad por el fiscal de Manhattan, Eliot Spitzer. Para botana: el salinista Pedro Aspe fue miembro del consejo de administración de la reaseguradora criminal AIG. Cabe recordar que Aspe fue el causante del mayor desastre financiero de la historia de México y hoy se ostenta como entreguista oficial del petróleo mexicano a las trasnacionales texanas, en contubernio con el venezolano Andrés Rozental Gutman, medio hermano de Jorge G. Castañeda Gutman y cuñado del argentino Andrés Holzer, dueño del edifico Omega de paseo de la Reforma, vinculado con el Irán-contras, y quien apadrina al candidato presidencial del hankismo tropical.
SOBRE EL EDIFICIO "anexo número siete" del WTC, los dilectos lectores de Bajo la Lupa no se asombrarán que vuelva a salir a la palestra, ya que fueron alertados sobre sus turbios manejos financieros tras bambalinas (26 de septiembre, 3 de octubre y 22 de diciembre de 2004). Sea verdadera o falsa la versión oficial bushiana -a estas alturas es irrelevante, porque ya se echó a caminar la maquinaria bélica unilateral-, lo que llama la atención es que el anexo siete "no haya sido golpeado por ningún avión y solamente hayan ocurrido incendios menores en el séptimo y doceavo pisos del total de 42" (Big News, 13 de junio de 2005). Ojalá los científicos verdaderos, no los sometidos al mendaz régimen bushiano tan contumaz, eluciden las dudas de los asépticos escépticos sobre los "agujeros negros" del atentado del 11 de septiembre, que transformó la faz geoestratégica del planeta.
REYNOLDS, CONECTADO A sectores influyentes texanos, no es un pelagatos: académico emérito en economía de la Universidad A&M de Texas -con doctorado en economía por la Universidad de Wisconsin, prolífico autor de publicaciones eruditas y anterior profesor visitante del Comité Económico Conjunto del Congreso-, miembro destacado de la Sociedad del Monte Peregrino y del Instituto CATO, dos bastiones del ultraneoliberalismo, y fanático seguidor del economista austriaco Ludwig Von Mises. Suena curioso que los segmentos radicales del neoliberalismo rompan lanzas contra Baby Bush, cuando la reguladora bursátil de Nueva York (SEC, por sus siglas en inglés) ha empezado la fumigación del establo de Augias de varias empresas vinculadas con la globalización cleptoplutocrática, un verdadero neofeudalismo financiero. ƑEstá a punto de operar un viraje económico el gobierno bushiano hacia el neoproteccionismo, que ha exasperado a los segmentos de la cleptoplutocracia neoliberal, que han enviado a un peso pesado académico a poner en la picota el montaje hollywoodense del 11 de septiembre?
EN MEDIO DEL desmoronamiento de la popularidad artificial de Baby Bush, es nuestra hipótesis que si no fuese una "filtración controlada" por la misma familia Bush, entonces Morgan O. Reynolds ya compró boleto para el cementerio más cercano a su hogar, a menos que sea el emisario de un grupo poderoso del establishment en el Texas donde habrían empezado a brotar las escisiones profundas cuando el Titanic financiero acentuó su hundimiento.
LOS LECTORES DE Bajo la Lupa no se asombrarán de la temeraria teoría de Reynolds, puesto que siempre ha sido nuestra hipótesis operativa que se trató de un montaje hollywoodense, diseñado para cándidos, carentes de sindéresis y adictos al unilateralismo del oligopolio mediático. ƑDaddy Bush le da el pase de guardia desde ahora a Hillary Clinton para preparar en ulteriores y mejores circunstancias el ascenso presidencial de su hijo Jeb? Por cierto, la graciosa Bárbara (dicho sea con respeto), esposa del ex director de la CIA y madre de todas las batallas de la dinastía Bush, acaba de adoptar como "hijo" (šsúper sic!) a William Jefferson Clinton. Hay que recordar que durante el juicio del entonces presidente Clinton por el escándalo de Mónica Lewinsky, Bárbara, la madre de todas las batallas, se pronunció contra su defenestración. En las filas del senador perdedor John Forbes Kerry corrió la versión de que los clintonianos del Partido Demócrata se esfumaron en las últimas semanas para permitir la relección de Baby Bush. Favores con favores se pagan. Inclusive, el carismático Clinton programó una operación cardiovascular en el paroxismo de la campaña para no comprometerse demasiado con Kerry. Así, no es de extrañar que exista gran química entre Daddy Bush y Clinton, quienes viajan juntos de arriba para abajo, lo cual fue notorio durante el periplo asiático para ayudar a las víctimas del tsunami.
SI A NIVEL macroeconómico no se puede soslayar el contexto de la fase terminal del sistema financiero de la globalización y la grave crisis de los ominosos hedge funds (los "fondos de cobertura de riesgos"), en el ámbito de la política doméstica Baby Bush no ha podido colocar al tóxico John Bolton como embajador en la ONU y ha sido frenado por los aguerridos demócratas en dos ocasiones (The Washington Post, 20 de junio de 2005).
HAY PLETORICAS FISURAS : desde la desacralización del Corán en los mingitorios a cargo de la petrolera Halliburton en la cárcel de Guantánamo, que divulgó The Washington Post y fue obligado a desmentir, hasta la confesión inesperada de Garganta Profunda, el entonces segundo de a bordo de la FBI en la etapa nixoniana y quien pasó su información a la dupla Bernstein-Woodward, del Washington Post (Ƒrepresalia vengativa del establishment?). ƑHabrá otras gargantas profundas en fila, dispuestas a revelar lo impronunciable de la dinastía Bush?
LAS FISURAS SE notaron hace unos dos meses, cuando se insinuó la intimidad camaral de Baby Bush con un periodista que además proveía servicios sexuales (sic) a los visitantes muy especiales a la Casa Blanca, y el fétido escándalo del Gannongate (Daily Kos, 23 de febrero de 2005, y The Nashua Advocate, 25 de abril de 2005). En este tenor, un grupo bipartidista de cuatro miembros de la Cámara de Representantes, entre ellos dos iconoclastas, Ron Paul (republicano de Texas) y Dennis Kucinich (demócrata de Ohio), presentó un proyecto de resolución para el retiro del ejército estadunidense de Irak. Como si lo anterior fuera poco, 38 republicanos se aliaron a los demócratas para suavizar el Acta Patriótica. Además, el influyente senador Chuck Hagel (republicano de Nebraska) arremetió contra el manejo de la cárcel de Guantánamo.
DESPUES DE SU impactante reporte sobre el presunto fraude electoral en Ohio, el representante John Conyers (demócrata de Michigan) inició audiencias en el seno de su partido sobre la filtración del memorándum de Downing Street (sede del primer ministro), el cual desnuda que Bush había decidido emprender la guerra contra Irak con bastante antelación, pese a lo endeble de las pruebas. El asunto del memo de Downing Street puede crecer y ser motivo de defenestración. En dado caso, Ƒquién será defenestrado antes, Bush o Cheney? ƑO ambos? ƑPor qué cuatro años más tarde empiezan a salir a la luz pública las dudas, para decir lo menos, sobre la demolición estructural de las Torres Gemelas y el anexo siete (que también se evaporó sin el choque de los aviones)? Como hubiera acotado el insigne comunicólogo canadiense Marshall McLuhan, no solamente el medio en esta ocasión es el prestigiado mensajero (independientemente que se esté o no de acuerdo con sus ideas peregrinas), sino también el contexto coyuntural con dedicatoria define el contenido de la asombrosa noticia.




Segun Carlos O. Suárez, autor del libro ¿"Justicia infinita" o genocidio sin límites?considera que para considerar los trágicos acontecimientos del 11 de setiembre de 2001, a partir de los cuales el gobierno que preside George Bush lanzó una ofensiva política, informativa y militar a escala mundial, es necesario no reducirse a los hechos puntuales sino que, además, se deben analizar las prácticas de las sucesivas administraciones norteamericanas que a lo largo de un siglo y medio impulsaron intervenciones de toda índole en los cinco continentes. Esa metodología que con posterioridad a la segunda guerra mundial adquirió niveles antes insospechados, hasta llegar a la internacionalización del terrorismo de Estado, se fundamenta en el dominio económico, político, militar y mediático que Estados Unidos ejerce, especialmente sobre los países del Tercer Mundo. Por consiguiente, no es posible dilucidar ningún hecho protagonizado por los gobiernos estadounidenses si nos atenemos a la información brindada por las grandes cadenas informativas, ni tampoco por las versiones de la mayoría de las administraciones supeditadas de una manera u otra a la hegemonía de Washington.Desde la voladura del "Maine", buque norteamericano amarrado al puerto de La Habana, que sirvió de pretexto a la declaración de guerra de Estados Unidos a España, entonces potencia colonial con dominio sobre Cuba, y también de los pretextos utilizados durante la segunda guerra mundial con el objetivo de declararle la guerra a Japón, existen infinidad de acontecimientos probatorios de la premeditación y alevosía de los gobiernos imperiales para lograr sus fines: control de las explotaciones petroleras, derrocamiento de gobernantes indóciles a sus mandatos, previsiones geopolíticas que conduzcan a imponer administraciones locales colaboracionistas, etc.,etc. Todo esto ha sido probado al publicarse documentos mantenidos en secreto durante décadas, pero que de acuerdo a la legislación norteamericana se dan a conocer treinta años después de producidos los hechos, con lo cual se alcanzan dos resultados: demostrar "la democracia" imperante en una nación que reconoce públicamente sus errores y crímenes y, a la vez, modificar tácticamente la situación ya irreversible con un pedido de disculpas oficial.Como ejemplos de lo dicho anteriormente estan los casos del incidente del Golfo de Tonkin (2/08/1964), cuando supuestas embarcaciones de guerra de Vietnam del Norte atacaron a buques norteamericanos. Esto motivó que el entonces presidente Lindon B. Johnson solicitar al Congreso de la Unión que autorizara el bombardeo del país asiático, siendo aprobado su pedido en la Cámara de Representantes por 416 votos a favor y ninguno en contra, mientras que en el Senado la votación fue de 88 por la afirmativa y 2 por la negativa. Cuatro años después se dio a conocer "LA NO EXISTENCIA DE ATAQUES POR PARTE DE LANCHAS TORPEDERAS DE VIETNAM EL NORTE CONTRA BUQUES DE GUERRA NORTEAMERICANOS EN EL GOLFO DE TONKIN", estableciéndose que fueron los servicios de inteligencia de USA los que FABRICARON el incidente para que se pudieran pedir al Congreso las "facultades de guerra". Al respecto, el especialista Daniel Ellsberg publicó en el New York Times una serie de notas acerca del "montaje" elaborado por la CIA y otros organismos de inteligencia para "impresionar" a los legisladores y lograr su respaldo.¿ Cómo se instrumenta una maniobra de ese tipo? Lo puntualizó el teniente Fletcher Prouty, uno de los integrantes de esos equipos especiales: " la CIA utiliza su infraestructura clandestina para estimular las acciones que le interesan con el fin de generar reacciones dentro de la estructura gubernamental de estados unidos. el plan consiste primero en definir la escena con declaraciones acerca de que el enemigo está por atacar; luego el equipo de operadores lanza un ataque (autoataque) muy secreto y provocativo , del tipo de los que producirá una respuesta abierta. Tras el o los ataques (autoataques) impulsados secretamente por la CIA , el paso siguiente es categorizar al enemigo "como un agresor" o una "insurgencia subversiva", a partir de lo cual se trasladarán "los hechos" al Consejo de seguridad nacional. Este organismo operará de allí en más sobre el Congreso hasta obtener la votación favorable a la guerra, generalmente nunca declarada respecto a un país determinado.Yendo directamente a la cuestión de las Torres Gemelas, digamos que ese hecho, así como el supuesto ataque al Pentágono, que de acuerdo a lo probado por el autor francés Thierry Meyssan en su libro "La terrible impostura (Editorial El Ateneo. Buenos Aires. 2002) no fue tal, o dicho en otras palabras: ningún avión chocó contra las edificaciones del pentágono y sí, tal como lo certifican documentadamente las revistas españolas "Año cero" y "Más allá" , se trató del impacto de uno o más misiles sobre las paredes de la edificación militar en Washington, fueron parte de una conspiración gubernamental dirigida a obtener los pretextos políticos y militares para agredir primero a Afganistán y después a Irak.ALIA) Muy interesantes e impactantes sus fundadas afirmaciones respecto a los antecedentes históricos del intervencionismo norteamericano en diversas ocasiones y en lo referido a las pruebas del falso ataque al Pentágono, pero en relación a las Torres Gemelas qué evidencias existen en tal sentido?CS) Yo detallo en el libro las secuencias de un proceso que en el choque de los aviones contra los Torres Gemelas llega a un momento crucial, pero que aun así es parte -fundamental, aunque no culminación- de una política que los equipos del presidente Bush anticiparon en enero del año 2001 al darse a conocer el documento "Santa Fe IV". Ese trabajo expresa la ideología ultraconservadora y fascistoide del presidente y sus colaboradores civiles y militares. Ya el día 12 de setiembre, un día después de los atentados, se comprobó que seis días antes se realizaron maniobras bursátiles con las acciones de United Airlines y de American Airlines, lo que configura el delito de "aprovechamiento ilícito de información privilegiada", o sea que ambas empresas poseían información de probables accidentes en los que participarían sus aeronaves. Así mismo, se detectaron operaciones similares con las opciones de venta de MORGAN STANLEY, DEAN WITTER & Co., empresa que ocupaba 22 pisos en el WTC, y de la misma forma operaron los agentes del primer corredor de bolsa del mundo, MERRIL LYNCH & Co.También las empresas de seguros Munich Re, Swiss Re y Axa, efectuaron sospechosas operaciones en los días previos al 11 de setiembre de 2001, resultando casi imposible que la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos no haya estado al tanto de las transacciones citadas.Finalmente, hemos podido establecer, basándonos en investigaciones de la Agencia Británica de Televisión (ITN), el Centro de Estudios Latinoamericanos de Nueva York, la Agencia Latina de Información Alternativa, el Informe del profesor John Saxe Fernández (universidad Nacional Autónoma de México), las revistas españolas "Año Cero" y "Más Allá" y el ya mencionado libro "La terrible Impostura", que en conjunto vinieron a coincidir con los estudios que personalmente vengo desarrollando desde la publicación del libro sobre el documento SANTA FE IV ( mayo- junio de 2001), arribando a las siguientes conclusiones:1) las torres gemelas estaban construidas para soportar el impacto de un avión de doble taamaño de los boeing 767-200 (270 toneladas). su estructura tubular, formada por pilares cuadrados de acero inoxidable y por un cinturón de acedro grueso de 1,33 metros de altura, que rodeaba las cuatro fachadas, sujetando los 240 pilares de cada torre, tornaba imposible la perforación a partir del impacto de aeronaves como los boeing 767-200.2) las columnas y los cinturones de acero estaban revestidos por una aleación de aluminio y plata, coloreados contra incendios, ,lo que les permitía soportar temperaturas de más de 2000 grados celsius durante un par de horas.3) la estructura del suelo de las torres es de importancia para evaluar la solidez de las edificaciones, verdaderas fortalezas blindadas, ya que estaban formadas por un entramado de vigas longitudinales de acero. encima de esas vigas longitudinales iba una chapa ondulada de acero inoxidable sobre la que descansa el suelo de hormigón ligero y baldosas de 10 centímetros de grosor.4) de acuerdo al peso y la estructura de un boeing 767-200, resulta imposible que pudieran penetrar en las torres, ya que se habrían despedazado al momento del choque con los edificios blindados, los depósitos de combustible situados en las alas tendrían que haber estallado de inmediato, cayendo en consecuencia por la fachada exterior del edificio, junto a los restos del aparato.5) contrariamente a las posibilidades de los boeing 767-200, cuya velocidad y peso no les hubieran permitido atravesar las torres, las aeronaves pasaron como si fueran paredes de manteca. de acuerdo a los expertos consultados esto fue posible de acuerdo a dos alternativas: a) en la punta de los aviones había explosivos, introducidos en un compartimento hueco, o b) la punta o morro de los aviones estaban revestidos de uranio empobrecido.6) lo más factible parecer ser el revestimiento de uranio empobrecido, dado que en el caso de explosivos convencionales se habría producido una detonación al momento del choque, cayendo los aviones sin penetrar en los edificios.7) el uranio empobrecido, que es un residuo obtenido a partir de la producción del combustible utilizado en los reactores nucleares ( uranio no fusionable u-238), tiene una fuerza de penetración mayor que cualquier explosivo. al chocar contra una superficie produce una temperatura cercana a los 3000 grados, capaz de fundir los blindajes más fuertes.8) al penetrar los aviones al interior de las torres, gracias a la acción del uranio empobrecido, las tremendas explosiones inutilizaron el sistema automático contra incendios de las torres. en el caso de los misiles tomahawk, utilizados habitualmente por la aviación norteamericana en yugoslavia y la zona de exclusión de irak, al estar revestidos de uranio empobrecido produjeron grandes destrozos en los edificios más fortificados y poseían la capacidad de hundir un buque de guerra9) se calcula que las explosiones producidas en las torres gemelas desprendieron una energía del 2 por ciento de la producida en la explosión nuclear de hiroshima.10) la utilización de uranio empobrecido , revistiendo la punta de los aviones, descarta que la red al qaeda, dirigida por osama bin laden, fuera la responsable de los atentados, ya que se debió trabajar con los aparatos en tierra durante bastante tiempo. tales operaciones sólo eran factibles de realizar por especialistas militares con acceso libre a los aviones, o sea de las fuerzas armadas de los estados unidos.11) todos los indicios recopilados indican que los agentes suicidas, aparentemente árabes ( posteriormente se comprobó que algunos de los pasaportes encontrados entre los restos de los aparatos pertenecían a personas que nunca habían ingresado a los estados unidos y, además no se sabe como aparecieron tan " oportunamente " los documentos tras un incendio que destruyó todo). los expertos así mismo coinciden en que los aviones fueron desviados desde tierra por los técnicos de los operativos "depredator", conociéndose que un boeing 737, dotado de la tecnología "global hawk", voló sin pilotos desde california hasta australia, cubriendo una distancia de 13.840 kilómetros.En definitiva, más allá del conjunto de detalles y hechos que rodearon a los terribles atentados, tanto los antecedentes políticos de quienes precedieron al actual gobierno norteamericano, su posición netamente intervencionista expresada en el, proyecto de la "justicia infinita", como los cursos de acción desarrollados desde el 11/09/2001, autorizan a reafirmar que existió una conspiración previa, que por su magnitud y el conjunto de medios utilizados sólo las esferas del poder político, de la inteligencia y equipos militares de los Estados Unidos, estaban en condiciones de realizar las operaciones. Una vez más "los autoataques" sirvieron al objetivo de lanzar represalias contra determinados países y organizaciones, y en este caso particular resultaron funcionales al plan de la "justicia infinita" que el imperio ha desatado para acabar con la soberanía de los países del tercer mundo.

Entonces, ¿cómo fue?
Son notorias las mentiras que la Casa Blanca fabricó para justificar la invasión y ocupación de Irak. Los perio-distas/investigadores Charles Lewis y Mark Reading-Smith descubrieron que W. Bush y siete otros jerarcas de la Casa Blanca propalaron al menos 935 mentiras en los dos años que siguieron al 11/9 y precedieron a la invasión de Irak. Cabe reconocer que el más prolífico en la cuestión fue el presidente W. Bush: 232 declaraciones falsas sobre el presunto arsenal de armas de destrucción masiva en poder de Saddam Hussein y 28 acerca de la supuesta relación del autócrata con Al Qaida y con los atentados. Le siguió el entonces secretario de Estado Colin Powell: 244 y 10, respectivamente. El vice Dick Cheney, Condoleezza Rice, Donald Rumfeld, Paul Wolfowitz, Ari Fleisher y Scott McClellan también aportaron a este arsenal masivo de falacias (http://www.publicintegrity.org/, 23-1-2008). Al parecer, no otra cosa sucedió con la versión oficial de los atentados mismos.
El Comité de Justicia del Senado estadounidense ha concluido un nuevo informe en torno de las fallas que impidieron frenarlos: echa la culpa al FBI, señala que había amplias evidencias de que se preparaba un ataque en suelo de EE.UU. y que jefes del organismo de espionaje las bloquearon (The New York Times, 28-8-08). Pero hete aquí que casi 800 personalidades –catedráticos, arquitectos, ingenieros, altos funcionarios, políticos, ex espías, pilotos y sobrevivientes de las Torres Gemelas– echan por tierra las dos cosas: la versión oficial y el informe del Senado (http://www.reopen911.info/). Véanse algunos testimonios.
Los sobrevivientes, en primer lugar. Personal de las Torres que se encontraba en el subsuelo B1, ubicado a 330 metros debajo de los pisos 93 a 98 donde impactó uno de los aviones, sintieron que “vibraba el suelo, las paredes comenzaron a resquebrajarse y todo temblaba”, declaró William Rodríguez, empleado de mantenimiento: era una explosión que venía de subsuelos inferiores. Segundos después, Rodríguez escuchó el estallido de arriba y supo luego que se trataba de la embestida del Boeing 757 contra el edificio, en tanto Felipe David, compañero de tareas, irrumpía con quemaduras graves en el rostro y los brazos gritando “socorro”. Anthony Saltalamacchia, supervisor del servicio, escuchó al menos diez explosiones procedentes de abajo antes de salir de la trampa. Los testimonios coinciden, pero ninguno fue tomado en cuenta en el informe del Senado.
Los pilotos consideraron imposible que un avión se haya estrellado contra el Pentágono. Señalaron que el agujero en el muro es más grande que el que podría causar un 757 y estimaron inverosímil que éste se deslizara luego durante 10 segundos en el césped del interior, como muestra una filmación oficial. El comandante (R) de la Marina Ralph Koistad, piloto de combate con más de 23.000 horas de vuelo, reflexionó: “¿Dónde están los daños provocados por las alas del avión en el muro del Pentágono? ¿Dónde las 100 toneladas del Boeing, los grandes fragmentos del aparato que siempre se proyectan lejos del lugar del accidente? ¿Dónde están las partes de acero de los motores, dónde el tren de aterrizaje, que es de acero?” (www.vigli.org/PDF911). En efecto, no estaban, ni un solo desecho se encontró dentro o fuera del Pentágono.
Los pilotos subrayaron otro aspecto: las maniobras de los aparatos que chocaron contra las Torres eran impracticables. Del capitán (R) Wittenber, con 35 años de experiencia en la fuerza aérea de EE.UU. y en varias líneas comerciales: “No creo posible que un presunto terrorista entrenado en un Cessna 172 entre en la cabina de un Boeing 757 o 767, pueda hacerlo volar vertical y horizontalmente y lograr virajes de 270 grados a gran velocidad, el avión sería incontrolable. Es ridículo pensar que un aficionado pueda ejecutar esas maniobras manualmente. Yo no podría hacerlo y soy absolutamente formal: ellos tampoco”. Los testimonios de unos 500 ingenieros civiles y arquitectos confirmaron desde sus especialidades que la versión oficial de los atentados “es un cuento de hadas” (John Lear, piloto comercial, 19.000 horas de vuelo).
El arquitecto Frank De Martini y otros afirmaron que la solidez de las Torres tornaba inimaginable que se derribaran sólo por el choque de un avión. “Fue claramente el resultado de una demolición controlada y programada para que se produjera en medio de la confusión imperante”, manifestó el ingeniero Jack Heller. Esa clase de demolición no se improvisa. Sus autores, ¿sabían previamente con exactitud el día y la hora de los atentados?
Pareciera que sí.
Diferentes organismos de profesionales exigen que se investigue a fondo la tragedia que costó la vida de casi 3000 trabajadores. Para el piloto Glen Stanish, se trató de “una operación interna, concebida, organizada, cometida y controlada por un grupo muy vasto de criminales en el seno de nuestro gobierno federal de EE.UU. Utilizada como una razón falsa, un pretexto, una mentira, para invadir dos países extranjeros ricos en recursos naturales, para extender un imperio, para modificar las fronteras de los países del Medio Oriente y como elemento de la ‘guerra antiterrorista’ o, mejor dicho, de la guerra contra la libertad”. Hay más de cien periodistas y artistas que piensan lo mismo. “Nunca creí la historia de la destrucción de las Torres Gemelas el 11/9”, selló Sharon Stone (pdf.lahamag.com, 2-08). Que algo sabe en materia de historias.

Pet Shop Boys anuncia concierto en Lima


La agrupación, conformada por Neil Tennant y Chris Lowe, vendrá para celebrar sus 25 años en el marco de su ´Pandamonium Tour´. Luego de los fuertes rumores de su visita al país, el dúo británico Pet Shop Boys confirmó en su página web que tocará este 20 de octubre en el Jockey Club del Perú. La agrupación, conformada por Neil Tennant y Chris Lowe, vendrá para celebrar sus 25 años en el marco de su “Pandamonium Tour”, que recorrerá otros países de Sudamérica como Chile, Argentina, Brasil y Santo Domingo. Con 40 millones de copias vendidas alrededor del mundo, Pet Shop Boys se ha posicionado en los primeros puestos de las carteleras de mayor prestigio no sólo por sus exitosos temas, sino también por su alto nivel compositivo. En su repertorio figurarán las canciones de su nuevo disco “Yes”, además de sus conocidos temas como “West End girls”, “New York City boy”, “Did You See Me Coming”, “2 Divided by Zero”, “Love etc.”, “Do I Have To?”, “The Way I Used to be” y “Pandemonium”, entre otros.





miércoles, 9 de septiembre de 2009

Sagas Escandinavas

La gesta de Beowulf

Copiado del libro "Literatura germánicas medievales" Jorge Luis Borges. (Alianza edit. EMECE)
Compuesta en el siglo VIII de nuestra era, la Gesta de Beowulf es el monumento épico más antiguo de las literaturas germánicas. Fue descubierto en 1705 y registrado en un catálogo de manuscritos anglosajones como epopeya de las guerras entre daneses y suecos. Esta definición errónea se debe a las dificultades del lenguaje poético; a principios del siglo XVIII había en Inglaterra eruditos capaces de comprender la prosa anglosajona, pero no de descifrar un poema, escrito en el lenguaje artificial que ya hemos considerado. Atraído por la mención del catálago, un erudito danés, Thorkelín, fue a Inglaterra en 1786 para copiar el manuscrito. Veintiún años consagró a estudiarlo, a transcribirlo y a prepararlo, con una traducción latina, para la imprenta. En 1807, la escuadra inglesa atacó a Copenhague, incendió la casa de Thorkelín y destruyó el piadoso fruto de tantos años y de tantos afanes. Encarnada en hombres violentos, en hombres más afines a Beowulf que al editor de Beowulf, la pasión patriotiótica que había llevado a aquél a Inglaterra se volvía contra él y aniquilaba su trabajo. Thorkelín se sobrepuso a esa desventura y publicó en 1815 la edición príncipe de Beowulf. Esta edición, ahora, casi no tiene otro valor que el de una curiosidad literaria. Otro danés, el pastor Grundtvig, publicó en 1820 una nueva versión del poema. No había entonces diccionarios de anglosajón, no había gramática; Grundtvig lo aprendió a la luz de obras en prosa y del mismo Beowulf. Corrigió el texto publicado por Thorkelín y sugirió enmiendas que fueron confirmadas, después, por el manuscrito original que no llegó a ver, y que provocaron, naturalmente, la ira del viejo editor. Posteriormente han aparecido muchas versiones alemanas e inglesas; de éstas son dignas de mención las de Clark Hall y Earle en prosa y la de William Morris en verso.
Excluidos algunos episodios secundarios, la Gesta de Beowulf consta de dos partes, que pueden resumirse como sigue:
Beowulf, príncipe del linaje de los geatas, nación del sur de Suecia que algunos han identificado con los jutos y otros con los godos, llega con su gente a la corte de Hrothgar, que reina en Dinamarca. Hace doce años -doce inviernos, dice el poema- que un demonio de las ciénagas, Grendel, de forma gigantesca y humana, penetra durante las noches oscuras en la sala del rey para matar y devorar a los guerreros. Grendel es de la raza de Caín. Por obra de un encantamiento, es invulnerable a las armas. Beowulf, que en su puño tiene la fuerza de treinta hombres, promete darle muerte y lo espera, desarmado y desnudo, en la oscuridad. Los guerreros duermen; Grendel hace pedazos a uno de ellos, lo devora, huesos y todo, y bebe a grandes tragos la sangre, pero cuando quiere atacar a Beowulf, éste le agarra el brazo y no se lo suelta. Luchan, Beowulf le arranca el brazo, Grendel huye gritando a su ciénaga. Huye para morir; la enorme mano, el brazo y el hombro quedan como trofeo. Esa noche se festeja la victoria, pero la madre de Grendel - "loba de mar, mujer del mar, loba del fondo del mar"- penetra en la sala, mata a un amigo de Hrothgar y se lleva el brazo del hijo. Beowulf sigue por desfiladeros y páramos el rastro de la sangre; al fin llega a la ciénaga. En el agua estancada hay sangre caliente y serpientes y la cabeza del guerrero. Beowulf, armado, se arroja a la ciénaga y nada buena parte del día antes de tocar fondo. Enuna cámara submarina, sin agua y con una luz inexplicable, Beowulf combate con la bruja, la decapita con una espada monumental que pende del muro y luego decapita el cuerpo de Grendel. La sangre de Grendel quema la hoja de la espada; Beowulf resurge, al fin, de la ciénaga con la empuñadura y con la cabeza. Cuatro hombres llevan la pesada cabeza a la sala real. Así concluye la primera parte del poema.
La segunda ocurre cincuenta años después. Beowulf es rey de los geatas; en su historia entra un dragón que merodea en las noches oscuras. Hace tres siglos que el dragón es guardián de un tesoro; un esclavo fugitivo se esconde en su caverna y se lleva un jarro de oro. El dragón se despierta, nota el robo y resuelve matar al ladrón; a ratos, baja a la caverna y la revisa bien (Curiosa invención del poeta atribuir al azorado dragón esa inseguridad tan humana.) El dragón empieza a desolar el reino. El viejo rey va a su caverna. Ambos combaten duramente. Beowulf mata al dragón y muere envenenado por una morderdura del monstruo. Lo entierran; doce guerreros cabalgan alrededor del túmulo "y deploran su muerte, lloran al rey, repiten su elegía y celebran su nombre". Estos versos del Beowulf han sido comparados con el último verso de la Iliada:
Celebraon así los funerales de Héctor, domador de caballos.
A juzgar por el Beowulf, las ceremonias funerarias de los germanos coincidían con la de los hunos. Gibbon, en su Historia de la declinación y caída del Imperio Romano, describe de este modo las exequías de Atíla:
Alrededor del cuerpo de su rey, cabalgaron los escuadrones, cantando una canción funeraria en memoria del héroe; glorioso en el decurso de su vida, invencible en su muerte,padre de su pueblo, azote de sus enemigos y terror del orbe.
Otro rito funerario figura en el Beowulf; el cadáver de un rey de Dinamarca es confiado a una nave que luego entregan al "poder del océano". Agrega el texto:
Nadie, ni siquiera hablan en las asambleas, ni los héroes bajo los cielos, puede declarar con verdad quién recibió esa carga.
El germanista inglés W.P. Ker cuenta en la obra Epic and Romance que Aristóteles redujo a pocas líneas los veinticuatro libors de la Odisea y observa que basta reducir a esa escala la Gesta de Beowulf para que sean evidentes sus vicios de estructura. Ker propone este resumen irónico:
Un hombre en busca de trabajo llega a casa de un rey a quien molestan las arpías y, tras de ejecutar la purificación de esa casa, vuelve con honor a su hogar. Años después, el hombre llega a rey en su tierra y mata un dragón, pero muere por obra de su veneno. Su pueblo lo llora y le da sepultura.

Beowulf Prelude Of the founder of the Danish house
Prelude.
LO, praise of the prowess of people-kingsof spear-armed Danes, in days long sped, we have heard, and what honor the athelings won!Oft Scyld the Scefing from squadroned foes, from many a tribe, the mead-bench tore, awing the earls. Since erst he layfriendless, a foundling, fate repaid him: for he waxed under welkin, in wealth he throve, till before him the folk, both far and near, who house by the whale-path, heard his mandate, gave him gifts: a good king he! To him an heir was afterward born, a son in his halls, whom heaven sentto favor the folk, feeling their woethat erst they had lacked an earl for leader so long a while; the Lord endowed him, the Wielder of Wonder, with world's renown. Famed was this Beowulf: [footnote 1] far flew the boast of him,son of Scyld, in the Scandian lands. So becomes it a youth to quit him well with his father's friends, by fee and gift, that to aid him, aged, in after days, come warriors willing, should war draw nigh, liegemen loyal: by lauded deeds shall an earl have honor in every clan. Forth he fared at the fated moment, sturdy Scyld to the shelter of God. Then they bore him over to ocean's billow, loving clansmen, as late he charged them, while wielded words the winsome Scyld, the leader beloved who long had ruled.... In the roadstead rocked a ring-dight vessel, ice-flecked, outbound, atheling's barge: there laid they down their darling lordon the breast of the boat, the breaker-of-rings, [footnote 2] by the mast the mighty one. Many a treasurefetched from far was freighted with him. No ship have I known so nobly dightwith weapons of war and weeds of battle, with breastplate and blade: on his bosom laya heaped hoard that hence should gofar o'er the flood with him floating away. No less these loaded the lordly gifts, thanes' huge treasure, than those had done who in former time forth had sent him sole on the seas, a suckling child. High o'er his head they hoist the standard, a gold-wove banner; let billows take him, gave him to ocean. Grave were their spirits, mournful their mood. No man is ableto say in sooth, no son of the halls, no hero 'neath heaven, -- who harbored that freight!
Beowulf I
I.
Now Beowulf bode in the burg of the Scyldings,leader beloved, and long he ruledin fame with all folk, since his father had goneaway from the world, till awoke an heir,haughty Healfdene, who held through life,sage and sturdy, the Scyldings glad.Then, one after one, there woke to him,to the chieftain of clansmen, children four:Heorogar, then Hrothgar, then Halga brave;and I heard that -- was --'s queen,the Heathoscylfing's helpmate dear.To Hrothgar was given such glory of war,such honor of combat, that all his kinobeyed him gladly till great grew his bandof youthful comrades. It came in his mindto bid his henchmen a hall uprear,a master mead-house, mightier farthan ever was seen by the sons of earth,and within it, then, to old and younghe would all allot that the Lord had sent him,save only the land and the lives of his men.Wide, I heard, was the work commanded,for many a tribe this mid-earth round,to fashion the folkstead. It fell, as he ordered,in rapid achievement that ready it stood there,of halls the noblest: Heorot [footnote 1] he named itwhose message had might in many a land.Not reckless of promise, the rings he dealt,treasure at banquet: there towered the hall,high, gabled wide, the hot surge waitingof furious flame. [footnote 2] Nor far was that daywhen father and son-in-law stood in feudfor warfare and hatred that woke again. [footnote 3] With envy and anger an evil spiritendured the dole in his dark abode,that he heard each day the din of revelhigh in the hall: there harps rang out,clear song of the singer. He sang who knew [footnote 4] tales of the early time of man,how the Almighty made the earth,fairest fields enfolded by water,set, triumphant, sun and moonfor a light to lighten the land-dwellers,and braided bright the breast of earthwith limbs and leaves, made life for allof mortal beings that breathe and move.So lived the clansmen in cheer and revela winsome life, till one beganto fashion evils, that field of hell.Grendel this monster grim was called,march-riever [footnote 5] mighty, in moorland living,in fen and fastness; fief of the giantsthe hapless wight a while had keptsince the Creator his exile doomed.On kin of Cain was the killing avengedby sovran God for slaughtered Abel.Ill fared his feud, [footnote 6] and far was he driven,for the slaughter's sake, from sight of men.Of Cain awoke all that woful breed,Etins [footnote 7] and elves and evil-spirits,as well as the giants that warred with Godweary while: but their wage was paid them!
Footnotes.

1.That is, "The Hart," or "Stag," so called from decorations in the gables that resembled the antlers of a deer. This hall has been carefully described in a pamphlet by Heyne. The building was rectangular, with opposite doors -- mainly west and east -- and a hearth in the middle of the single room. A row of pillars down each side, at some distance from the walls, made a space which was raised a little above the main floor, and was furnished with two rows of seats. On one side, usually south, was the high-seat midway between the doors. Opposite this, on the other raised space, was another seat of honor. At the banquet soon to be described, Hrothgar sat in the south or chief high-seat, and Beowulf oppo- site to him. The scene for a flying ... was thus very effectively set. Planks on trestles -- the "board" of later English litera- ture -- formed the tables just in front of the long rows of seats, and were taken away after banquets, when the retainers were ready to stretch them- selves out for sleep on the benches.

footnote 1
2.Fire was the usual end of these halls. See v. 781 below. One thinks of the splendid scene at the end of the Nibelungen, of the Nialssaga, of Saxo's story of Amlethus, and many a less famous instance.

footnote 2
3.It is to be supposed that all hearers of this poem knew how Hrothgar's hall was burnt, -- perhaps in the unsuccessful attack made on him by his son-in-law Ingeld.

footnote 3
4.A skilled minstrel. The Danes are heathens, as one is told presently; but this lay of beginnings is taken from Genesis.

footnote 4
5.A disturber of the border, one who sallies from his haunt in the fen and roams over the country near by. This probably pagan nuisance is now furnished with biblical credentials as a fiend or devil in good standing, so that all Christian Englishmen might read about him. "Grendel" may mean one who grinds and crushes.

footnote 5
6.Cain's.

footnote 6
7.Giants.

martes, 8 de septiembre de 2009

Literatura Escandinava


To Viking woman.


Del libro "Literaturas germánicas medievales" (Alianza editorial EMECE, pags 76 al 78) del maestro Jorge Luis Borges, cito el siguiente texto:
De las literaturas germánicas medievales la más compleja y rica es incomparablemente la escandinava. Lo que al principio se escribió en Inglaterra o en Alemania vale, porque en buena parte, prefigura, o porque imaginamos que prefigura, lo que se escribiría después; en las elegías anglosajonas presentimos el movimiento romántico y en El Cantar de los Nibelungos los dramas musicales de Wagner. En cambio la antigua literatura nórdica vale por cuenta propia; quienes la estudian pueden prescindir de la evocación de Ibsen o de Strindberg. Esta literatura se produjo en Islandia, principalmente; conviene conocer las razones históricas que hicieron de esta isla remota, la Ultima Thule de los romanos, la salvación y el último refugio de la antigua cultura pagana. A fines del siglo IX, Harald Hargafar Harald del hermoso cabello, señor de uno de los treinta cantones en que estaba dividida Noruega, quiso tomar por esposa a la hija de otro pequeño rey. Ella le dijo que no se casaría con él hasta que él no hubiera hecho de Noruega un solo reino. Harald juró no cortarse el pelo ni peinarse hasta haber sometido todos los reinos y al cabo de diez años de guerra no quedó en Noruega otro rey y Harald recordó su juramento - escribe Snorri Sturlson- y mandó que uno de sus condes le cortara el pelo y fue apodado Harald Harfagar y se casó con la ambiciosa muchacha. Harald tuvo, por lo demás, otras mujeres, porque la poligamia era privilegio de las casas reales de Escandinavia.
Para no soportar su tiranía, muchos noruegos emigraron a Islandia. Llevaron armas, herramientas, útiles de labranza, hacienda, caballos. Fundaron una especie de república, gobernada por una asamblea general, el Althing. El país era pobre; la agricultura, la pesca, la piratería fueron las ocupaciones comunes. No eran incompatibles; ser un pirata, ser un viking, era cosa de caballeros. Ya existían reinos escandinavos en Irlanda y en Rusia; en el siglo X, Groelandia fue descubierta y colonizada por navegantes de esta estirpe; en el siglo XI descubrieron el continente americano. América recibió el nombre de Vínland (Tierra de viñedos, Tierra de Vino); Groelandia (Gröland, Tierra verde) tal vez se llamó así para atraer colonos. Se creyó que estos países eran parte de Europa y el descubrimiento de América no tuvo mayor importancia. Diseminados por el mundo se encuentran epitafios de vikings, en piedras rúnicas. Uno es así:
Tula erigió esta piedra a la memoria de su hijo Harald, hermano de Ingvar. Partieron virilmente, fueron muy lejos y saciaron al águila en Oriente. Murieron en el sur, en España.
Otro dice:
Que Dios se apiade de las almas de orm y de Gunnlaug, pero sus cuerpos yacen en Londres.
En una isla del mar Negro se halló el siguiente:
Grani erigió este túmulo en memoria de Karl, su compañero.
Este fue grabado en un león de mármol que estaba en el Pireo y que fue trasladado a Venecia:
Guerreros labraron las letras rúnicas.... hombres de Suecia lo pusieron en el león.
Los fundadores de Islandia eran exiliados; distrajeron sus ocios con juegos atléticos y su nostalgia con las tradiciones de la estirpe. Inventaron un deporte singular, que no se ha dado en el resto del mundo; la riña de potros, que peleaban a coces y dentelladas, a la vista de las yeguas. Produjeron una vasta literatura, en verso y en prosa. A diferencia de lo que pasó en reinos de Inglaterra y de Alemania, la nueva fe cristiana no enemistó a los hombres con la antigua. Esta fue siempre parte de su nostalgia.
Se refiere, así, que a la corte de Olaf Tryggvason, que se había convertido a la nueva fe, llegó una noche un hombre viejo, envuelto en una capa oscura y con el ala del sombrero sobre los ojos. El rey le preguntó si sabía hacer algo; el forastero contestó que sabía tocar el arpa y contar cuentos. Tocó en el arpa aires antiguos habló de Gudrun y de Gunnan y, finalmente, refirió el nacimiento de Odín. Dijo que las tres parcas vinieron, que dos de ellas le prometieron grandes felicidades y que la tercera dijo, colérica: "el niño no vivirá más que la vela que está ardiendo a su lado." Entonces los padres apagaron la vela para que Odín no muriera. Olaf Trygvason descreyó de la historia; el forastero repitió que era cierta, sacó la vela y la encendió. Mientras la miraban arder, el hombre dijo que era tarde y que tenía que irse. Cuando la vela se hubo consumido, lo buscaron. A unos pasos de la casa del rey, Odín había muerto.

lunes, 24 de agosto de 2009

Se cumplen 110 años del nacimiento de Jorge Luis Borges

"Uno aprende a caminar caminando, asi como aprende a leer leyendo y, todavía más, a amar la lectura leyendo. Aprendí a leer los libros que tení­a que leer por razones profesionales, primero con respeto y luego con franca simpatía. Al final, me convertí en un apasionado de los libros y esa pasión devoro mi vida en los últimos cuarenta años."
Uno está enamorado cuando se da cuenta de que otra persona es única. -Jorge Luis Borges-
Hace más de 30 años, y en medio de una entrevista, un periodista peruano intentó cambiarle de tema al escritor –quien se había ensimismado en un solo asunto– y le dijo: “Perdone que haga una digresión…”. Este, mirando al vacío a causa de su ceguera, le replicó con amabilidad: “Varias digresiones, por favor. Para eso estamos”. Así era Jorge Luis Borges, el vanguardista escritor argentino que nació en el último año del siglo XIX, un día como hoy. HISTORIA DE SU ETERNIDAD. Nacido en Buenos Aires, en un barrio marginal de inmigrantes, Borges fue precoz desde su juventud: a los nueve años ya había hecho una traducción libre de El príncipe feliz, de Wilde, porque creía que siempre era posible mejorar lo dicho en otra lengua. Y luego, ya en Europa, aprendió el idioma alemán solo con un diccionario. Su estadía en Suiza, donde viajó para que su padre siga un tratamiento contra la ceguera –mal que él luego heredaría–, coincidió con la Primera Guerra Mundial y la aparición de las vanguardias artísticas. De allí tomaría esa influencia simbolista y transgresora que en el futuro se puliría en sus obras. Borges regresó a Buenos Aires a comienzos de los años veinte, y fundó varias revistas literarias y filosóficas. Cambió su modo de escribir y se enfrascó en un cierto regionalismo relacionado con los suburbios de su ciudad. Incluso compuso tangos y milongas, a los que trató de eliminar lo que él llamaba la “insoportable sensiblería de sus letras”. Luego se inclinó a especular con lo fantástico, y así escribió Historia universal de la infamia (1935) –colección de cuentos basados en criminales reales–, Ficciones (1944) y El aleph (1949). Siempre cuentos y nunca novelas, porque, según decía, no valía la pena tanto tiempo y esfuerzo en una historia que fácilmente se podía contar en unas cuantas páginas. SENDEROS QUE SE BIFURCAN. Para cuando Borges escribió sus obras más importantes, lo hizo casi ciego: desde los 30 años ya había comenzado a perder la visión, por lo que incluso tuvo graves accidentes. Borges recordaría esos años como “un lento crepúsculo que duró más de medio siglo”. Aun así, se las arregló para seguir escribiendo y empaparse en otros libros: se las hacía leer en voz alta. Su ceguera congénita tampoco le prohibió trabajar en la Biblioteca Nacional de su país. Sin embargo, su constante rechazo a Perón le cambió la vida: el gobierno lo degradó al cargo de “inspector de aves de corral y mercados’, mientras que su madre y hermana eran acosadas por la Policía. Imposibilitado de seguir trabajando como antes, Borges tuvo que convertirse en profesor y conferencista itinerante por todo el continente, logrando superar –no sin ayuda médica– su más grande terror: hablar ante los demás. UTOPÍA DE UN HOMBRE CANSADO. Famoso ya por su producción –en 1951 publicó La muerte y la brújula y, en 1975, El libro de arena–, Borges viajó por todo el mundo y se convirtió en un reconocido catedrático en Europa. Tanta era su fama, que desde 1970 figuraba como favorito para ganar el Premio Nobel de Literatura. Pero la Academia Sueca pareció olvidarse de su existencia, aun cuando Borges era nominado por años consecutivos: al parecer, fue excluido porque aceptó un premio de manos del dictador Augusto Pinochet. Ya anciano, Borges se estableció en Ginebra, Suiza, y se casó con una ex alumna y secretaria suya: María Kodama. En esa ciudad moriría el autor, en 1986, por un cáncer hepático, y es allí donde está enterrado. Y sería Kodama, su viuda, quien, en el 2009, se opondría a que sus restos sean trasladados a Argentina: los peronistas en el poder –el partido político que le cerró todas las puertas en su momento–, ahora pretendían repatriarlo por intereses políticos. Al final el proyecto se canceló. Sin duda, olvidaron que Borges sigue vivo en sus libros.



lunes, 17 de agosto de 2009

Yo besé a Lisbeth Salander

Cuando vivía en Eskilstuna al oeste de la capital de Suecia, y eso fué antes de rentar un departamento con un compañero de alquiler, un viejo uruguayo testigo de Jehova, mucho antes que esa experiencia mistica, recuerdo que cohabitaba con dos jóvenes, uno era iraníe y el otro un rubio cenizo de estatura baja y enjunco venido de Varsovia; este polaco menudo ya lo venía conociendo desde que radiqué al inicio del invierno sueco del año 1990 en Upplands-Väsby, era un chico buena onda, al que le enseñaba un poco de castellano, y era muy inteligente para recordar la jerga sobre todo peruana, me divertía hacerlo hablar como un limeño tipico, lamentablemente tuvimos que mudarnos por lo que lo dejé de ver por mucho tiempo, pero no fué hasta que esta mañana al leer el diario mientras desayunaba, un artículo de la columna de Jaime Bayly, que me hiso recordarlo de manera reconfortante, a pesar que el polaco fumaba como chino en quiebra, (una de las razones por las que me mudé de departamento), aún así recuerdo las largas caminatas por las calles viejas pero hermosas de Estocolmo, y como en efecto Jaime describe con los nombres largísimos de sus calles, yo recuerdo haber paseado con mi amigo y sus cigarrillos por esos parques y hasta haberme sentado en esas mismas bancas públicas, pero eso sí fue en verano, porque en invierno escandinavo difícil que hubiera podido salir a pasear como soliamos hacerlo acostumbrado a recrear la vista por los parques y sobre todo al sentarse en una banca pública en pleno invierno; era cosa nada agradable para mis posaderas latinas, por el intenso frio que este hombre de tropico pudiera soportar. Y por el recuerdo de mi amigo Polaco, les dejo a continuación el artículo en mención que me hiso evocarlo con una placentera sonrisa amical y la sensación del humo de sus cigarros rusos:
Yo besé a Lisbeth Salander
Llegando a Estocolmo, mi amiga danesa Stella Wilde (ningún parentesco con Oscar) se quejó de que el hotel Berns (donde tocó recientemente Mika) apestaba a basura y el baño de su habitación (porque ella había pedido una habitación separada de la mía, pues no toleraba verme dormir con zapatos ni mis ronquidos pedregosos) olía a cloaca, a alcantarilla, a antigua mierda sueca. Stella Wilde era muy refinada y por eso era justo complacer sin más sus caprichos. Dejé mis cosas en la habitación del Berns (que era un hotel viejo, que olía a viejo, que olía a basura porque habíamos tenido la mala suerte de llegar precisamente en el momento en el que el camión de basura estaba recogiendo los desperdicios del hotel, y que indudablemente apestaba a cloaca en los baños, pero eso no me disgustaba o no me disgustaba del todo, pues lo impregnaba de una cierta sordidez humana que nos recordaba que solo estábamos de paso) y llevé a mi amiga Stella al hotel que ella conocía en Estocolmo, el Grand. Era un hotel majestuoso, señorial, el hotel donde se alojaban los ganadores de los premios Nobel. Pedimos una habitación para ella, pero estaban todas ocupadas por señores que parecían de alguna realeza en el exilio y caminaban con sombrero y bastón, como salidos de “Muerte en Venecia”, así que nos resignamos a tomar el té en la biblioteca y le pedí a Stella que me hiciera una foto porque sabía que nunca me la haría con el Nobel, como quizá se la hicieron en esa biblioteca Gabo y Paz (y espero que se la haga Vargas Llosa). El azar, ese dios veleidoso que guía nuestros pasos, nos llevó, de camino al National Museum, a un hotel recientemente inaugurado, el Lydmar, en la misma calle del Grand, una calle de un nombre tan largo, Södra Blasieholmshamnen, que me sorprende haber vencido la pereza y conseguido escribirlo. El Lydmar era un palacete modernista, el refugio barroco de los ricos y famosos, una mansión donde todo lucía bello e inmaculado, al punto que me sentía un intruso, una mancha hedionda, y temía que alguien me expulsara a patadas de allí, pero por suerte me escondía detrás de Stella Wilde, quien capturaba las miradas de hombres y mujeres. Los empleados del hotel vestían de negro y eran todos absolutamente deseables y a todos les hubiera requerido alguna forma innoble de amor sin preguntarles su nombre y pagando si fuera el caso. Todos los muebles, candelabros, libros y cuadros del Lydmar me los hubiera robado para la casa en la que siempre soñé vivir y en la que nunca viviré (porque tal vez un escritor nunca consigue vivir donde quisiera vivir y vive a duras penas en sus libros). Stella Wilde se instaló con aire lánguido y ausente en una suite del Lydmar que no era precisamente barata (cinco mil coronas la noche), pero ella sabía que su belleza era tal que no tenía precio (o, como se dice con cierta ordinariez, que se trataba de una mujer de alto mantenimiento) y que nada de lo que yo gastase por contemplarla (y, si tenía suerte, por rozarla) compensaría el incalculable deleite que me procuraba su sola presencia, la aventurera decisión que había tomado en un bar de Copenhague: la de viajar conmigo, un extraño, un peruano, un hombre gordo con boina y el hígado estragado, a caminar las calles de Estocolmo, que ella se jactaba de conocer. En efecto, comprobé que me asistía una guía de lujo. Me llevó a la isla sureña de Södermalm y me hizo fotos en el departamento modesto donde vivió Lisbeth Salander (el que luego cedió a su amiga lesbiana Mimi) en la calle Lundagatan, y en el departamento lujoso que compró Lisbeth, en las alturas de la calle Fiskargatan, tras saquear cibernéticamente las cuentas de un magnate inescrupuloso y hacerse muy rica, desde las cuales se alcanzaban a ver al National Museum y el Lydmar, al otro lado del remanso de agua báltica del lago Mälarem, y frente al edificio de la calle Bellsmangatan 1, donde vivió el periodista Mikael Blomkvist. Fue un momento emocionante para mí y creo que para ella también, pues ambos habíamos leído, hechizados, raptados por el vértigo perverso de su prosa, la trilogía de Stieg Larsson, y nos resistíamos a creer que Lisbeth Salander era una criatura ficticia y, todavía aturdidos por el poder persuasivo de esas novelas, estábamos seguros de que ella existió y vivió en ese edificio gris de Lundagatan y luego se mudó a ese otro edificio de Fisgartan y nadie en el mundo nos convencería de que Stieg Larsson se inventó todo y Lisbeth fue solo una mujer que él imaginó en sus últimos días delirantes y ermitaños, envuelto en una nube de tabaco que le costó la vida. Mi amiga Stella me llevó al edificio de la revista donde murió Larsson (o donde le dio un infarto, pues acabó de morir en una ambulancia, camino al hospital).Aquel día funesto de 2004 era la una de la tarde, Larsson había terminado su trilogía desmesurada y genial, fue a trabajar a la revista, apretó el botón del ascensor, no funcionaba (el azar, siempre el azar), subió por las escaleras hasta el séptimo piso y poco después le sobrevino un infarto.Tenía cincuenta años, fumaba mucho (dicen que dos cajetillas diarias) y no dejó escrito un testamento. Su trilogía ha vendido más de veinte millones de ejemplares en distintos idiomas; no es fácil encontrar a un sueco que no haya leído al menos una de las tres novelas de “Millennium”. La mujer de Larsson, Eva Gabrielsson, con la que nunca se casó (seguramente para preservar el amor), no ha podido heredar una sola corona de las cuantiosas regalías. Como Larsson cometió el descuido de no dejar testamento, los herederos de la vasta fortuna que sus libros han dejado terminaron siendo (el azar, de nuevo el azar) su padre Erland y su hermano Joakim, con quienes tenía una mala relación (como era de suponer en un buen escritor).Nunca había viajado a una ciudad imantado por el poder magnético de un escritor. Vine a Estocolmo por culpa de Larsson o gracias a Larsson. En los bares de lesbianas de Södermalm, creía ver a Lisbeth Salander (muy flaca, musculosa, tatuada, ágil y astuta como un gato). En los cafés refinados de Östermalm, creía ver al tutor depravado de Lisbeth, ese sátiro que abusó de ella. En los parques apacibles y floreados de Södermalm, o en el bar bohemio del hotel Rival, creía ver a Mikael tomándose una cerveza, tratando de desenredar la maraña infinita en la que, a riesgo de su vida, su vocación de justiciero lo había metido. No era yo el único forastero que caminaba aquellas calles buscando las casas donde vivieron Lisbeth y Mikael. De vez en cuando, me cruzaba con gente solitaria, extraviada, poseída por la misma enfermedad, sedada o excitada por el mismo poder febril de las palabras de un escritor, y les decía qué calles debían recorrer para llegar al lugar donde nuestra heroína se escondía de Todo lo Malo. Uno de los taxistas se rio de mí y me dijo: Pero esa chica no existió, nunca vivió allí, todo es mentira, es solo una novela. Yo le dije: se equivoca, señor, Lisbeth Salander existió, vive aún y es mi amiga. El taxista me miró con una mezcla de incredulidad y desdén y decidió que no le convenía conversar con chiflados que venían desde tan lejos a buscar fantasmas que solo habitaban en los libros de un sueco ya muerto. Después de visitar los lugares más memorables de las novelas de Larsson y hacernos fotos en ellos y hacerles fotos a otros adictos a sus novelas (por lo general, gente taciturna, melancólica, de países inverosímiles, como Islandia o Polonia), nos resignamos a visitar los museos, el National, el de Arte Moderno, el Vasa, que exhibe una balsa vikinga que se hundió siglos atrás y fue reflotada, pero ningún cuadro de Picasso o Gauguin, ninguna escultura de Rodin, ningún vestigio de la vida y la historia escandinavas, incluyendo sus palacios reales y sus guardias vestidos de azul, nos conmovió tanto como el edificio de Lundagatan 47 (un modesto edificio gris en una calle empinada, en los extramuros de lo que antes era un barrio obrero), o el edificio añoso pero bien conservado, arriba de la colina de Mosebacke, en Fiskargatan 9 (donde imaginé a Lisbeth gastando las millones de coronas suecas que había robado cibernéticamente a un hampón de alta sociedad y que había escondido en una cuenta de un banco en Gibraltar), o el edificio barroco de la calle Bellmansgatan 1, donde Mikael Blomkvist amaba a varias mujeres, comía sánguches de queso y se devanaba los sesos tratando de zafarse de la telaraña en la que, buscando una verdad esquiva, tratando de hacer justicia, se enredaba más y más. Ningún escritor me había secuestrado tan poderosamente como Stieg Larsson. Ningún escritor me había humillado tanto como él (pues leyéndolo comprendí la insignificancia de mis libros). Ningún escritor me había dopado al punto de obligarme a viajar al país donde ocurrían sus ficciones para sentirme en cierto modo parte de ellas o para sentir que esas ficciones no eran del todo falsas, que había en ellas un punto de verdad, una realidad que solo sus lectores más leales podíamos hallar. Por eso vine a Estocolmo, no para comprar ropa ni para hacerme un corte de pelo vanguardista (es curioso cómo les gusta a los suecos jugar con su pelo) ni para recorrer palacios y museos. Vine para agradecerle a Larsson, ya tarde, los viajes alucinados a los que me arrojó de bruces con sus ficciones, para agradecerle por el efecto narcótico, adictivo, que sus libros operaron en mí, para encontrar a Lisbeth Salander en alguna madriguera o escondrijo de Södermalm. Una noche, saliendo del bar del hotel Rival (cuyo propietario, Benny Andersson, fue cantante del grupo Abba), caminé un par de calles y me metí a un Seven Eleven (es notable la cantidad de Seven Elevens que hay en Estocolmo) y estuve seguro de que esa mujer flaca, de pelo negro, muy corto, con los brazos musculosos, tatuados, sin maquillaje, con ojos felinos, asustadizos, era ella, Lisbeth Salander. Era idéntica a la actriz sueca que daba vida a Lisbeth en la primera película de la trilogía que había visto en un cine de Madrid (“Los hombres que no amaban a las mujeres”, que, según mi amiga Stella Wilde, debería llamarse, en rigor, “Los hombres que odiaban a las mujeres”), era exactamente como la Lisbeth que me había imaginado leyendo las novelas de Larsson. Estaba sola, comiendo un plátano y mirando a todos de soslayo, como si estuviera a punto de salir corriendo, huyendo de algún enemigo gigante y desalmado que quería matarla. Me acerqué a ella y le pregunté si era Lisbeth. Me dijo en inglés que ella estaba dispuesta a ser quien yo quería que fuese, siempre que le comprase chocolates. Le pregunté si podíamos sentarnos en el parque Mariatorget. Me dijo que primero tenía que comprarle una Coca-Cola, un dounut y tres chocolates Snickers en miniatura. No dudé en complacerla. Por suerte mi amiga Stella Wilde dormía en el Lydmar, sedada por mis pastillas. Caminamos al parque, nos sentamos en una banca, comió los tres Snickers en miniatura sin invitarme ninguno (yo sabía que Lisbeth era egoísta al punto de rozar la crueldad) y luego, sin decirme nada, me besó. Fue un beso largo, violento, desesperado, un beso que era el primero y sin duda también el último. Me mordió los labios, dejándome un sabor a sangre. Luego se fue deprisa, sin voltear a mirarme. Estoy seguro de que era Lisbeth Salander. Estoy seguro de que Stieg Larsson no se la inventó, de que ella aún está viva y de que yo la besé una noche de agosto en un parque Mariatorget de Södermalm, a las tres y media de la mañana.


Autor: Jaime Bayly.

sábado, 8 de agosto de 2009

"hay muchas ovejas fuera de la Iglesia, y mucho lobos dentro" - Juan Calvino


Teología, finanzas y secretismo son los puntos de referencia de la más conocida y poderosa organización de la Iglesia de Roma, el Opus Dei, tal como se la llama en España, está considerada una suerte de poderosísima "masonería eclesiástica" con sus aproximadamente ochenta mil miembros (hombres y mujeres). Fundado en 1928 por iniciativa del sacerdote José María Escrivá de Balaguer, el Opus Dei cuenta con aproximadamente mil quinientos sacerdotes que desarrollan su actividad en unos cincuenta países y dispone de sedes, comunidades, organismos y universidades (dos de ellas en Roma) en todos los continentes. El vínculo entre esta riquísima y poderosísima institución y el Papa es tan estrecho que Juan Pablo II, después del atentado sufrido en 1981, la elevó a la dignidad de "prelatura personal", convirtiéndola enuna diócesis mundial con su correspondiente prelado (el actual es el obispo Javier Echevarría). A la Obra pertenecen nombres muy conocidos de la jerarquía eclesiástica, empezando por el propio portavoz del Pontífice, Joaquín Navarro-Valls. Una norma interna establece que los miembros del Opus Dei "tienen que guardar siempre un prudente silencio acerca de los nombres de otros miembros. Y no les está permitido revelar a nadie su pertenencia al Opus Dei, ni siquiera en caso del abandono de la institución.
El inglés David Yallop ha descrito de la siguiente manera el Opus Dei:
"Es una organización católico-romana de alcance internacional. Aunque el número de sus miembros es relativamente bajo, su influencia es enorme. Es una sociedad secreta y, como tal, severamente prohibida por la Iglesia. El Opus Dei niega ser una fraternidad secreta, pero se resiste a dar a conocer la lista de sus miembros. Representa el ala de extrema derecha de la Iglesia católica, una posición política que le ha granjeado tantos enemigos como simpatizantes. Sólo un pequeño número de sus miembros está integrado por eclsiásticos, los demás son seglares de ambos sexos. El Opus Dei trata de captar sobre todo a personas de rango superior, incluidos estudiantes y universitarios que aspiran a puestos de mando. John Roche, lector de la Universidad de Oxford y exmiembro del Opus Dei, lo describe como "INQUIETANTE, ESOTÉRICO Y ORWELLIANO" Posee una enorme riqueza económica. El propietario de la gran multinacional española (RUMASA) José María Ruiz Mateos, conocido en Italia como el hombre más rico de España, es miembro del Opus y le ha aportado ingerentes sumas de dinero; una considerable parte de este dinero procede de negocios ilegales con el banquero masón Roberto Calvi tanto en España como en Argentina. Contribuyente de la logia masónica P2 y miembro del Opus Dei; ¿Será éste un ejemplo de que los caminos del Señor son inescrutables?".

lunes, 3 de agosto de 2009

“El dinero del diablo”

PAPA PIO XI

Benito Amilcare Andrea Mussolini
El esplendor del Vaticano
LA OBRA DEL ESCRITOR MEXICANO SE CENTRA EN LA CONTROVERTIDA FIGURA DEL PAPA PÍO XII Y SE SITÚA EN LA LÍNEA DE UMBERTO ECO, NO EN LA DE DAN BROWN

La novela fue en su búsqueda: Pedro Ángel Palou estaba investigando para su próxima obra sobre el cristianismo primitivo tras la muerte de Jesús, cuando encuentra en los archivos del Vaticano una esquela firmada por Eugène Tisserant, cardenal importantísimo hacia 1930 y director del archivo secreto del Vaticano en la época de Pío XII. Es en ese momento cuando este integrante de la Generación del Crack mexicano empieza a centrarse en la figura de Pío XII: “Él fue decisivo para que el Vaticano firmara el concordato con Mussolini y luego el concordato con Hitler”. Una vez en el poder —según este historiador que en la preparatoria pensó en ser jesuita— el Vaticano recibiría parte de los impuestos de los católicos alemanes e iba a recuperar su esplendor perdido en esa época.
“El dinero del diablo”, obra finalista del Premio Iberoamericano de Narrativa Planeta Casamérica 2009, sigue esas pistas bajo la novela policial y una estructura a contrapunto dividida en capítulos: se mezcla la creación con lo que el autor llama la ficción documental, donde no hay invención, y que ocurre entre 1929 y 1939.
¿Ese hallazgo fue la semilla de la novela?
Me entero de que Tisserant tenía un diario secreto que lo guardaba en una caja de seguridad de Basilea, en Suiza, luego se lo deja en herencia a un sobrino y este lo vende a una universidad estadounidense. Y que ese famoso primer texto que hablaba de un asesinato en realidad trataba de esclarecer lo que en el diario está bastante explícito: que el director del Instituto de las Órdenes Religiosas, lo que llamamos mal el Banco del Vaticano, Bernardino Nogara, y el secretario de Estado, Eugenio Pacelli, que se convertiría después en Pío XII, urdieron junto con Mussolini la muerte de Achille Ratti, Pío XI. Fue a tal grado que le cambiaron el doctor, y las últimas semanas de Ratti las vivió cerca de un cardiólogo poco conocido, pero hermano de Clara Petacci, la vieja y antigua amante de Mussolini. Nada más fue seguir jalando el hilo.
El libro es una historia policial, pero en su construcción hay todo un trabajo de detective. Claro, en medio de la investigación encuentro junto con otros investigadores de Harvard una renuencia a seguir abriendo los archivos de Pacelli. Se desclasificarán en el 2014. En ese momento me doy cuenta de que, más que una novela histórica, tengo una novela que puedo actualizar.
En el Vaticano que usted describe impera la pobreza. Sí, en una absoluta pobreza. Es un Papa no solo empobrecido, sino que era el tercero que había decidido no salir al balcón a dar la bendición, que se sentía prisionero del propio Vaticano. Resulta bastante anacrónico y paradójico pensar en un Vaticano empobrecido. Estaba en un momento muy duro, de la gran lucha contra lo que el papa Pío XI llamaba el comunismo ateo, con el ascenso de Stalin, y no tenía medios para hacerse cargo de la reconversión. Hay una cosa medio ideológica en él de recuperar Rusia.
Es en ese contexto donde surge la figura de Pío XII, que —según usted— gracias a él Hitler llega al poder a cambio de fondos para el Vaticano. La gran diferencia entre Pío XI y Pío XII es ideológica. En el primero hay una convicción ideológica y en Pío XII hay pura misión: devolverle al Vaticano su esplendor perdido. Por eso Pío XI hace todo lo posible por recuperar la historia, pero es ya muy tarde. Entonces necesita a un pragmático, que es Pacelli, y él necesita a un pragmático más y se trae al director del Deutsche Bank, a un judío converso tan terrible en la historia del Vaticano, pero tan interesante como Bernardino Nogara, el creador finalmente de ese emporio que es hoy el Vaticano.
Eugenio Pacelli, que se convertiría después en Pío XII
La otra historia

Algunos hechos históricos de las actividades de Pio XII han dado pie a cuestionar su proceder ante el clímax antisemita contemporáneo. La más aguda critica fue elaborada por el escritor católico británico John Cornwell en su libro El Papa de Hitler, investigación biográfica sobre la vida de Pío XII, basada en archivos extraídos del Vaticano. En dicha biografía Cornwell mostró al papa como un antisemita, concluyendo en la participación directa de la Iglesia en ambas guerras mundiales, explicando así las razones que motivaron el silencio de la Santa Sede ante el genocidio de millones de judíos, gitanos, homosexuales y transexuales durante la segunda guerra mundial y la solución final de Hitler y su ejército nazi; así mismo acusó a Pacelli de dirigir la redacción del texto Humani Generis Unitas (La unión de las razas humanas), texto descubierto años después de su muerte. «Los judíos eran responsables de su destino, Dios los había elegido, pero ellos negaron y mataron a Cristo. Y cegados por su sueño de triunfo mundial y éxito materialista se merecían la ruina material y espiritual que se habían echado sobre sí mismos», citaba dicho texto según escribe Cornwell.
En el año 2004, Cornwell se retractó de lo dicho en aquella obra reconociendo que «Pío XII tenía tan poca libertad de acción en la Roma bajo el talón de Mussolini y más tarde ocupada por los alemanes, que es imposible juzgar los motivos de su silencio». Esto tras reconocer que su error se debió a una «valoración» de pruebas sacadas a la luz después de la obra. Entre ellas se encuentra un estudio llamado El Holocausto en Eslovaquia y la Iglesia Católica, donde la historiadora hebrea
Anna Foa, experta en el Holocausto, calcula que se rescataron unas 35 mil personas gracias a la labor de Pío XII.
Pedro Angel Palou García es un escritor mexicano nacido en la ciudad de Puebla en 1966, hijo del escritor mexicano del mismo nombre, Pedro Angel Palou Pérez. Es autor de novelas, ensayos literarios, crónicas históricas, y se le reconoce como miembro de la "generación del crack", junto con Ignacio Padilla y Jorge Volpi. De formación literaria, ha sido funcionario público, funcionario académico, profesor universitario, investigador, editor, promotor cultural, chef, árbitro de fútbol. Tras su paso por el cargo de Secretario de Cultura del Gobierno del Estado de Puebla con los gobernadores Melquíades Morales Flores (1999-2005), fue rector (2005 - 2007) de una de las instituciones de educación superior más reconocidas de México: la Universidad de las Américas Puebla (UDLA-P), Actualmente es investigador del Centro de Estudios de lo Actual y lo Cotidiano (Sorbona, París). Actualmente tiene la columna Knock Out de la revisa latinoamericana Poder y Negocios.